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UTTARAKURU
Tierra
sin dueño.
El hogar de los elegidos.
Lagos de perlas
Y una luna de zafiro
Brillan más allá
Del reino de Cronos.
Y recostada sobre
Rocas de esmeralda
Venus peina su largo
Cabello de color malva
Al compás de una melodía
Dilatada y crepuscular.
Helena, mi sangre bermeja,
Mi amada griega.
La noche allí
Se detiene, muda y perpleja
Ante tu bella tez.
Y para aliviar
Mi irrevocable sed
El árbol de la sabiduría
Me ofrece frutos
Con el sabor de tu cuerpo.
El vino ya embriaga
Nuestras enamoradas almas
En una noche eterna
De negro terciopelo.
Esta noche regresaré
A por tus ojos de rubíes
Y a acariciar la dorada
Bóveda de Uttarakuru
En el más hermoso
De los sueños.
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Noches de veneno
Abro los ojos pero no los creo.
Ya cabalga a sus anchas el veneno
Por las estepas del alma hambrienta.
La luna ya no es luna;
La noche clara suspira y embellece
Todo lo que la luz no encuentra.
Luna, gigantesco océano de amor,
Sumergiré en tus cristalinas aguas
Mi desnudez como ofrenda.
Las calles, largos pasillos de nenúfares
Ornamentadas en las noches de veneno
Albergan romances magentas.
Noches de diáfana percepción,
Noches fugaces ante la borrosa mirada
Que descubrimos a tientas.
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Alberto Garrido
nació en San Sebastián, en 1974. Actualmente reside en Zaragoza después de haber
pasado varios años viviendo y trabajando como profesor en Londres. En la
actualidad trabaja en un proyecto bilingüe, enseñando a niños en colegios
públicos a utilizar el inglés de una manera más funcional, comunicativa y
creativa.
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