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EN LA 1ª
ENTREVISTA:
-
Laura Cuello
- Luis Ramiro
- Vega
Pérez-Chirinos
- Pablo Ager
- David
Testal
- Lara Moreno
- Emite
Poqito
- María José
Moreno
- María
Riveiro
- Carmen
Simón
- Inés
Thiebaut
- Víctor
Alfaro |
Carmen Simón
__________________________
por Guillermo Ortiz López
En estas
entrevistas se habla mucho de crear y de imaginar y de tener ideas
geniales, ilusiones, sueños… pero todo eso, señores, se quedaría en
nada si no hubiera gente capaz de poner los medios, o de
encontrarlos, más bien, para que todas esas ideas, toda esa
imaginación saliera adelante. El talento para abrir camino. El
sentido práctico. La gravedad.
Si yo tuviera que
dejar cualquiera de mis proyectos en manos de alguien —aunque fuera
un proyecto absurdo, imposible, exagerado, pongamos, «dominar el
mundo»— lo dejaría en manos de Carmen Simón. Sin duda, ella se
encargaría. Haría llamadas, convencería a gente, todo funcionaría en
tiempo y lugar y el mundo sería un lugar más feliz, dominado por
completo por Guillermo Ortiz y un equipo de productores dirigido por
ella.

Todo esto no
quiere decir que a Carmen la creatividad le sea ajena, ni mucho
menos, simplemente «prefiere ordenar que crear». Pero si es capaz de
manejarse en el mundo audiovisual, tanto televisivo como
cinematográfico, con tanta desenvoltura es porque sabe qué es lo que
se necesita en cada ocasión, porque lo comprende, porque puede
ayudar.
«Me gustaba el
cine desde pequeña, cuando veía los ciclos de La 2 con mi madre.
Además, tocaba el piano en una academia, iba muy poco a poco. Yo
pensaba en dedicarme a algo que pudiera mezclar las dos cosas, un
módulo de sonido o algo así, lo que pasa es que saqué unas notas muy
buenas y me decidí a hacer Comunicación Audiovisual. Era un
infierno: por las mañanas iba al Conservatorio, acabé el grado medio
de piano y empecé el superior, y por las tardes iba a la
Universidad. No tenía tiempo para nada».
Carmen explica
todo detenidamente, para que nada se quede en el tintero, cerveza en
mano en la noche de agosto del Triskel, un prodigio siempre de
claridad y realismo: «En la carrera todos estaban desilusionados, yo
no. Yo ya sabía lo que era. Creían que íbamos a estar todo el rato
de prácticas, manejando cámaras y tal, pero eso hasta el final no se
hace. Además, para mí, la música estaba en primer plano, lo que
hacía en la Universidad me servía como aprendizaje, sí, pero poco
más».
El ejemplo de
Dino de Laurentiis
El problema llegó
cuando hubo que elegir entre la música y los estudios: «En el grado
superior de piano había que estudiar seis horas al día. Yo no tenía
esas seis horas, así que empecé a tener muchos problemas con las
notas y tenía que ampliar matrículas y al final consideré que ya
había aprendido suficiente piano como para disfrutar con ello y lo
dejé. En el Conservatorio no entienden que la gente pueda tener una
vida aparte. Todo está destinado a que acabes como profesor, ni
siquiera dejaban tocar a la gente que estaba en orquestas ganándose
la vida. No daban tiempo para nada y desde luego ninguna facilidad
para seguir. No puedes cogerte un número de asignaturas y dejar el
resto para el siguiente año como en la facultad».
Así que Carmen
decidió centrarse en el mundo audiovisual, pero no se veía
escribiendo guiones ni detrás de una cámara. «Justo antes de entrar
en la carrera, cuando no tenía claro siquiera si iba a estudiar
una carrera, vi en la tele un documental sobre Dino de Laurentiis.
Me fascinó. Le gustaba el cine y hacía lo que fuera por conseguir
sus objetivos. Empezó desde la nada y acabó como un superproductor
de Hollywood. Me encantaba esa idea: saber lo que quieres hacer y
buscar todo lo necesario para tirar adelante».
Sin embargo, la
producción en la carrera era algo desconocido. «No das nada en los
primeros años. A mí me interesaba eso y el montaje, porque puedes
elegir y definir el proyecto… aunque lo bueno de la producción es
que estás ahí desde el principio hasta el final, controlando». A
Carmen le encanta controlar. Controlarlo todo: las distancias, los
tiempos, las maneras, los momentos. Es un prodigio del control, una
Tauro con una capacidad para el orden increíble y que sólo se deja
llevar cuando ha sopesado por completo que le merece la pena. Aún no
sé si es una chica sin ningún miedo o una chica que tiene tanto
miedo que necesita tenerlo todo al alcance de la mano. Ella tampoco
lo sabe. Tiene 24 años.

Informativos
Cuatro
«En cuarto cogí
una asignatura optativa que se llamaba Producción de Informativos.
Si no haces esa asignatura, olvídate de aprender algo de producción…
El caso es que saqué sobresaliente y el profesor me consiguió una
beca en informativos de Cuatro. La beca era para el verano, pero la
cosa se complicó y tuve que empezar en otoño, así que antes estuve
buscando otras cosas».
Sacrificó el
verano de una veinteañera por trabajar en Pozuelo, en Mínimo
Producciones. «Era un sitio muy chiquitín, les gustaba el videoarte,
las series, la creación… pero se ganaban el pan con vídeos
corporativos, como casi todas las productoras de ese tamaño. Yo me
encargaba de producción y administración. Fue una gran experiencia y
supongo que me podría haber quedado, pero la beca en Cuatro era muy
jugosa».
De la Ciudad de la
Imagen pasó a Tres Cantos, al mítico Edificio Sogecable, que
funciona casi como una ciudad independiente. «A mí no me gustaban
los informativos. No los veía. De repente, al trabajar en Cuatro, me
tuve que enterar de todo y resultó que me encantaba. A veces me
pregunto qué pasaría si me dedicara profesionalmente a producir
ficción, porque si aprendí a disfrutar tanto de los informativos…
Bueno, quién sabe, a lo mejor me pasaba al revés y acababa odiando
el cine».
La pequeña Carmen,
con su 1,60 justo, su pelo variable pero siempre intensamente moreno
y su sonrisa tranquila de chica nerviosa, apenas tuvo tiempo para
aprender: había que hacer cosas desde el principio. «Lo primero que
te llama la atención es la cantidad de gente que trabaja ahí. Aparte
están las cosas que no has visto nunca en la carrera: coordinación
de satélites, por ejemplo. El equipo de producción de informativos
se encarga de conseguir imágenes, enviar y recibir cintas, ir a las
grabaciones para que todo salga bien, coordinar, darle la
información a los editores…».
Su primer
«directo» en solitario fue el 31 de octubre. Se acuerda de la fecha.
Se leía la sentencia del 11-M, en la Casa de Campo, y ella se
encargó de todo para Cuatro, CNN +, el programa de Concha García-Campoy…
«Estuvimos toda la mañana y salió todo muy bien. Antes iba con otros
compañeros, pero ahí me tocó ir sola porque había mucho follón. Fue
divertido, éramos como 100 personas trabajando, de distintos medios,
unos al lado de otros, como en las películas. Cada uno teníamos un
metro más o menos, así que pones tu esparadrapo que ponga CUATRO y
te quedas ahí, cuidando que nadie se cuele justo cuando entras en
antena».

ETA, Isaías
Carrasco y las Elecciones Generales
La beca duró seis
meses, con viajes por todo Madrid para coordinar emisiones, hasta
alcanzar una soltura profesional a la altura de la personal.
«Recuerdo también las Elecciones Generales. Fue una cosa increíble
trabajar en informativos en un momento así. Días antes, ETA había
matado a Isaías Carrasco y tuvimos que hacer un trabajo tremendo,
pero mereció la pena: entramos en directo en el pueblo antes incluso
que TVE. Un equipo de producción se la juega cuando surge algo
inesperado, porque, por ejemplo, las Elecciones, o la Eurocopa, que
la hice ya con VSAT, son eventos enormes y muy complicados, pero
también muy planificados. Hay que hacerlo perfecto, pero sabes cómo
hacerlo. En un atentado, no».
Carmen se plantó
en primavera de 2008 con todo a medio acabar: el grado superior de
piano, definitivamente abandonado, la licenciatura en Comunicación
Audiovisual, retrasada y con asignaturas pendientes. ¿Cundió el
pánico? Nunca. Y si hubiera cundido, desde luego, nadie se hubiera
enterado. «Pasé mi currículum por varios lados y me llamaron de VSAT
porque necesitaban gente. A mí me conocían precisamente porque
Cuatro era cliente de VSAT. Nosotros damos contenidos a las cadenas,
que los compran. Mi trabajo se llama booking, mover unidades
móviles para darles imágenes a las televisiones que no tienen
delegaciones ni medios en determinados sitios. También
retransmitimos deportes, eventos… por ejemplo, tenemos la concesión
de la señal de la Expo de Zaragoza».

Del informativo
a la ficción
Que sea
asquerosamente eficaz en su trabajo dentro del campo de los
informativos televisivos, no significa que Carmen haya abandonado el
sueño de producir ficción: «Cuando estaba en Mínimo hicimos un vídeo
corporativo para Red Eléctrica Española. No es cine, pero es
creativo. Además, el verano pasado hice la producción de
Mediocrity, el corto de
Vega Pérez-Chirinos y
María Riveiro».
¿Cuál es la
diferencia entre ficción e informativos? «Toda. En informativos,
todo se ve día a día, es imposible planear, todo es inmediato. En
ficción, es al revés, organizarse y tener un buen plan lo es todo».
Un buen plan para
desarrollar buenas ideas. Carmen produce informativos,
cortometrajes, coordina unidades móviles, colabora en guiones, toca
el teclado en
Eyescross, un grupo de pop con influencias inglesas, y parece
preparada para, como Dino de Laurentiis, en cualquier momento dar el
gran salto adelante. No se sabe adónde. Los demás no sabemos adónde,
al menos. Es más que probable que ella ya lo tenga claro. Carmen no
quiere brillar, sólo quiere ser necesaria. Casi nada.

© Guillermo Ortiz López (http://www.guilleortiz.com/)
Imágenes remitidas por Carmen Simón
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