REGOLÍ


       

(...) fueron cambiando los instrumentos, el helicón lo cambiaron por el contrabajo, la batería que la tocaban entre dos o tres en los desfiles, pues ya pasó a tocarla uno solo y el banjo lo  sustituyó la guitarra... Entonces empezaron a hacerse bandas un poco más grandes, pero eran bandas que a lo mejor tenían tres saxofones, tres trompetas... Las grandes bandas, lo que se llamó la big band, la big band de verdad, yo creo que empezaron en los años cuarenta, con la orquesta de Benny Goodman o las de Duke Ellington, Count Bassie...

En el Wisky Jazz - 1970

P.M: El sonido de la Segunda Guerra Mundial, tantas veces escuchado en las películas bélicas... Glenn Miller...

REGOLÍ:  Exactamente. Lo que pasa es que Glen Miller nunca fue exactamente una banda de jazz, mas bien de música de baile, en mi opinión, aunque dentro de los temas que tocaban buscaban siempre alguien que hiciera un solo, que improvisara...

P.M.: Y luego llegó Charlie Parker...

REGOLÍ: Si ese fue el que lo revolucionó todo y armó un cisco tal que después de tantos años no se han aclarado todavía. Verás, ellos al ver que los blancos estaban con el dixie y con el swing, se dieron cuenta que, por decirlo de alguna manera, estaban en lo que no era el jazz. Entonces Charlie Parker, junto con Gillespie, Max Roach, y otros empezaron a hacer las célebres sesiones en la calle 52 en donde trataban de renovar esta música. Parker fue el que cambió todo el jazz. Después hubo músicos americanos, como Count Bassie, que han dicho que no creen que haya un solo músico de jazz que pueda tocar una sola nota de música de jazz y no le tenga que pagar tributo a Charlie Parker.

P.M.: Oye, y volviendo a España, ¿el jazz ha caído en picado?

REGOLÍ: Ha habido un momento en que apareció el freejazz y eso causó un hecho muy grande entre los aficionados al jazz, que no lo entendían, porque no se

 

podía entender. Yo mismo cuando empecé a escucharlo, a David Thomas, el magistral negrito, le dije “mira David, para mí esto es engañar al público, me extraña que tú, y perdóname, sabes que somos muy amigos y no te lo digo con desprecio, siendo negro estés apoyando esto”, efectivamente, al cabo de dos años o tres nos encontramos tocando en el Club Balboa [1], él con su contrabajo y yo con mi batería, y ya había vuelto a las raíces. ¿Cómo puede tener sentido una cosa llamada freejazz y que algunos músicos que lo tocan son incapaces de tocar un blues? En esa época en la del freejazz, el jazz se vino abajo. Además esa época coincidió con el cierre de algunos locales de jazz y con una pequeña bajada generalizada, incluso en New Orleáns, en donde me decían que en muchos clubes se tocaba rock. Yo creo que la parada se produjo también porque ya muchos clubes no eran rentables, ya que los músicos empezaron a cobrar mucho dinero y se necesitaban las grandes extensiones como ha pasado con los cantantes, mira, antes Raphael, que no tiene nada que ver con el jazz, iba a Pavillón o a Florida Park [2] y ahora para ser rentable tiene que ir a un teatro.

          Y entonces el jazz pasó a esos grandes sitios y se perdieron los clubes íntimos, en donde había un gran contacto con el público, y se acostumbraban a verte, todo eso se perdió; fíjate a Whisky Jazz vino durante mucho tiempo Don Byass, un saxofonista negro excelente que vivía en París, hablo del año cincuenta y ocho, y cobraba mil pesetas. Diez años después, Byass pedía doscientas mil pesetas por noche. En New York, en el año setenta, había abiertos doce o catorce clubes como, por ejemplo, el Village Vanguard. En París pasaba igual, en el año sesenta y tres, había como ocho o diez clubes de jazz, ahora, en París queda el Blue Note y nada más, y es que no se puede traer a los Jazz Messengers que van a cobrar diez mil dólares, así que se necesitan las grandes extensiones. 

 

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[1]
Club madrileño

[2] id.

 


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