ÍNDICE

Javier Guerrero Rodríguez Desaparecidos

Pilar Romano Avisos parroquiales

Javier Martínez El ojo

Juan Peláez Gómez La fuerza de todos los nombres

Peter Robertson Hacia Inferno

Beto Brom El nuevo inquilino

Rafael Borrás Aviño La caja de latón

Darío Vilas Couselo A tres pasos de mi nuevo hogar

Romina Cazón Me dijeron (y otros relatos)

Javier Claure Moscú y la Revolución

María Aixa Sanz Muñeca triste

Eduardo Martos Gómez La cosa

Mónica Salinas Condiciones

Carlos Montuenga La Perla de Córdoba (final)

Renzo Carnevale
La banda

Orlando Mazeyra Guillén Cuando ya no tengas secretos

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La cosa
Eduardo Martos Gómez

 

          Acaso por el calor excesivo, por una desconocida reacción corporal, o por alguna causa inexplicable, su cuerpo se convirtió por completo en agua mientras dormía, empapando las sábanas. Por la mañana, cuando su madre fue a despertarlo, sólo encontró el cerco de humedad y las lavó.
          Pasaron días sin que nadie se preocupara por la súbita desaparición del hijo mayor.
          Una tarde casi anochecida sonó el timbre. Al abrir la puerta, una deforme criatura de carne y arterias y cartílagos y huesos visibles se tambaleó y entró en la casa ante el silencio, asombro y repugnancia de la familia. Un olor putrefacto inundó la entrada. El innominable ser miró con ojos ensangrentados, uno en lo que alguna vez debió de ser la frente, y otro en la mejilla, bajo un orificio que tenía que ser la boca; miró a la familia y emitió un sonido inexplicable y terrible, ajeno a la sensibilidad humana, procedente de las pesadillas y los infiernos. Algo después habló sin dientes, que estaban repartidos por sus múltiples miembros incompletos; se dirigió a la madre, murmurando torpemente:
         —Tuberías, cloacas... Mamá, ¿por qué me metiste en la lavadora?

 

 

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EDUARDO MARTOS GÓMEZ
dice de su libro Lapso (al que pertenece el presente relato): «...es el fruto de muchos años de reflexión, negación personal y admiración de los grandes genios de las letras. Entiéndase este primer libro que publico individualmente, como un tributo a quienes me han enseñado tanto en la distancia de los tiempos silenciosos y en penumbra, de los lapsos ficticios a los que siempre vuelvo». (Web del autor: http://el-aleph.es/lapso/)

La versión electrónica de Lapso se puede descargar gratuitamente en: http://el-aleph.es/lapso/doc/Lapso.pdf (Licencia Creative Commons)

También se puede adquirir la versión impresa del mismo en: http://www.lulu.com/content/1325549

 




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