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María Elena Sancho


INDÍGENAS AMERICANOS


 

Cara oculta de América, cara silenciosa y fructífera que encierra un mundo maravilloso poblado de serpientes bifontes, tigres con rostros antropomórficos, guerreros, pájaros, guardas llamas. Mitología enriquecida con el color de la tierra y el espíritu del aire en movimiento.

Hace años se hallaron petroglifos y pictografías del arte rupestre del estilo de los cazadores en el acceso al cerro Negrito en Tafi del Valle (Tucuman). En el noroeste Argentino su universo está compuesto por cerámicas decoradas, esculturas, urnas y vasijas, puntas de flechas y raspadores.

Entonces el diseño prehispánico adormecido en la eternidad del tiempo y la distancia, perdido en la espesura de la selva o en la anchura de un alto valle cobra vida revelándonos a los neófitos su identidad y mensajes únicos.

Como son únicos La Aguadora o la Víbora de Fuego.

Nómadas o sedentarios son los antiguos dueños de la tierra que no sólo dejaron testimonio de cacerías, danzas o escenas del transcurrir natural; actualmente se encuentran 1.600 piezas de arte aborigen americano en distintos museos extranjeros. Hay en el continente americano a través de diferentes regiones culturales y épocas diversas pero que se repiten con persistencia y continuidad en su difusión espacial y profundidad temporal, si bien aparecen diseños muy decorativos su intención fue mágica y con el correr del tiempo se convirtieron en símbolos.

Por eso se encuentran los mismos símbolos, la misma forma para expresar determinadas cosas variando sólo por la individualidad del ambiente que los caracterizaba en cada pueblo teniendo diferencias en formas pero no en el fondo de su simbolismo; la étnica, el sector geográfico es el verdadero sello distintivo de variedades de diseños de temas.

Si analizamos las imágenes del Códice de Borgia podemos observar junto con sus deidades que algunos de ellos están representados con lagrimas al igual que la dama llorona o dama que llora del noroeste argentino.

Las imágenes de Quetzalcoatl muchas veces representando no sólo al Dios del Aire y del Viento, que es su verdadera idiosincrasia si no a veces como Tlezcaltlipoca, dios de la justicia, de la noche y de la tierra o con su vestido de Tlaloc, dios de la lluvia o de Xiuhteuhtli dios del fuego o de los rayos, es siempre una imagen con lágrimas en los ojos, un mismo dios representando todas estas deidades según zona y cultura.

Estas lágrimas están asociadas a la fecundación de la tierra por medio de la lluvia, simbolismo que se repite por toda América de distinta forma pero siempre con lagrimas.

Regresamos a Quetzalcoatl ahora representando la serpiente de fuego o la serpiente emplumada de Quetzal que lleva sobre sus alas la representación del viento. La serpiente de fuego (el rayo) vierte sus lágrimas para fecundar la tierra; es una imagen del pájaro de las tormentas.

En el Códice Azteca como el Tudela, es Ttahuizcalpantecuhtli, la diosa del planeta Venus, el lucero del alba; este lucero está asociado en toda América con los fenómenos de fecundación y lluvia.

Existe una leyenda aymara (Boliviana) sobre la Chasca Kuillur, la estrella de los cabellos ondulados, deidad guardiana de la doncellas y de la primavera que al sacudir su rizada cabellera derrama el rocío que fecunda la tierra. Chasca Kuillur fue para los aymara el planeta Venus, como vemos también asociada con la fecundación de las mujeres.

Si consideramos que las deidades Aztecas sumaban mas de seiscientas es muy importante observar que sólo en las que están relacionadas con la lluvia aparecen éstas lágrimas; al pasar a Tihuanaku el sólo observar las figuras en las estelas Ponce y Bennet o en el personaje principal de la puerta del Sol, en un sin número de cerámicas o en bultos de piedra esta deidad llamada Llorona asociada a los cóndores, al aire y a los peces, sapos y el agua; estas figuras llevan en general cetros en forma de cabezas de cóndor o de peces.

La representación de Pumapunku es una estela cuyas líneas quebradas semejan rayos en tanto los espirales semejan las nubes en movimiento y el viento en forma de remolinos. En el Museo de Oro en La Paz (Bolivia) podemos ver las máscaras ceremoniales de esta cultura que representan todas con lágrimas. La víbora asociada a estas representaciones, a veces saliéndole de la boca a veces también como trenza de la deidad otras como turbantes es otro detalle importante.

Las famosas Lloronas, pues, se representan por toda América; en Bolivia son también representadas en urnas del oriente y la de los monolitos de Huancane en Jesús de Machaca de cuyos ojos salen lágrimas terminadas en flecha y en el zig-zag del rayo, figuras mágico religiosas que pertenecen a la peculiar concepción del mundo andino entre los mitos de Charazani, recogido por Oblitas Pobete, también tiene una línea de zig-zag que está conectada al camino o río celeste y relacionada con la serpiente, el rayo y la vía láctea, esta ultima llamada Chascañam o koyllur Mayu o río de estrellas muy temido por que ellos pensaban que cogía el agua que luego derramaba sobre la tierra.

Las culturas del periodo formativo de Bolivia, sobre todo en el estilo pajano, en Jesús de Machaca tienen dos caras y serpientes a los costados, además de sapos y rostros humanos con lágrimas en los ojos; son las mismas deidades agrarias de todo Latinoamérica incluyendo la nuestra en Argentina que fue representada con la dama que llora o aguadora en tafi (tucuman) candelaria, aguada, sunchituyoj y calchaqui todas al noroeste de Argentina. Luego fue llamada Pachamama, o madre tierra, que es también símbolo de fertilidad y que siempre se encuentra asociada a las deidades atmosféricas.

El pájaro de la tormenta, el viento, rayo, relámpago convertido en zig-zag, víboras de fuego, serpiente voladora, también los mitos de los héroes de oriente, casi siempre rubios, barbudos y de ojos celestes que representaban al sol y prometían volver como Quetzalcoatl, Viracocha son otros de los mitos comunes en toda América.

Los aborígenes no consideraban al trabajo como un castigo, sino algo necesario para el hombre; los trabajos agrícolas eran de carácter obligatorio. El trabajo resultaba de la armoniosa cooperación Humana-Divina, la madrecita tierra era una deidad benéfica que le dispensaba todo lo que se necesitara.

La Justicia económica consistía en que todos los hombres en forma cooperativa repartían sus necesidades imprescindibles. Nunca se luchó por la propiedad de la tierra, porque la tierra era de los hombres y ésta había sido dada por Dios para su usufructo para que se trabaje y dé sus frutos. El sistema de propiedad privada no se conocía.

Los Incas y Aztecas no invadieron por ansia territorial si no por cultura; el trabajo se hacia en forma colectiva y voluntaria y el producto de la tierra pertenecía a cada individuo y a sus familias. No existía ambición basada en la mayor cantidad de bienes para acumular riquezas a nadie le faltaba pero tampoco producían más de lo que les hacía falta. Tenían Leyes religiosas que protegían los bosques animales y agua; todo es sagrado y no se usaba nada mas que lo básico.

El aborigen de América vivía con serena confianza en sí mismo.

Como ya sabemos era básica la igualdad de derechos y obligaciones de lo contrario no podrían haber subsistido a las sequías e inundaciones.

En ningún idioma americano conocido existe la palabra mendigo, indigente, pobre o rico, para ellos eran desconocidas estas palabras. El oro y la plata eran la sangre del sol y la luna que entraban por las venas de la tierra y de ella deberían tener todos un poco. Las ofrendas de oro que realizaron los Incas fueron hechas por que el oro era la representación básica de la luz del sol en la tierra pero no significaba una acumulación de bienes.

Nunca comprendieron por qué los españoles necesitaban tanto oro.

 


ARTE ABORIGEN


 

Toda la cultura aborigen se basa en símbolos cósmicos y atmosféricos: la tierra, el sol, la lluvia. Se muestran variaciones en su concepción simbolizando con el ave ,la serpiente y el hombre en las culturas andinas, y simplemente con el ave en mesoamérica. Lo que más me impacta de las culturas aborígenes es su simbolismo y su conexión mitológica. 

Encontramos buenas muestras de ello en esculturas, máscaras, mortero, metales trabajados, pintura sobre cerámica, urnas funerarias, monolitos grabados y arte textil. Estas muestras se han conservado perfectamente a través del tiempo, lo cual me lleva a preguntarme de dónde sacaron este conocimiento de los materiales, cómo aprendieron a manipularlos. 

En las culturas más avanzadas, espacio y forma se regulan en el diseño geométrico, sobre todo en estructuras sagradas; ello encierra un concepto metafísico morfoespacial que plasma un pensamiento visual muy definido. Pero no todo es simetría; también encontramos muestras de arte figurativo, abstracto, anatómico, vegetal. Captaciones psíquicas perfectamente detalladas en su barroquismo, claroscuros expresionistas dramáticamente espontáneos, puntos donde se refleja lo palpitante, lo sensible, lo dinámico y lo vivo. 

Culturas de raíces desconocidas que han dado lugar a un sinnúmero de mitos y leyendas.

 


CULTURA TOLTECA


 

Fue una cultura enigmática y compleja cuya expansión cultural llegó hasta la actual Costa Rica (una vez más se da mi teoría de expansión de distintas culturas aborígenes por el mundo con su intercambio de costumbres y arte), en la Costa del Golfo, la gran ciudad sagrada de Teotihuacan, en el altiplano, las fases clásicas Zapoteca y Mixteca empalmando con la Maya en el río Usumacinta, el complejo Huasteca-Totonacacon centro en Tajin, hacia el norte de la costa del golfo.

Este inmenso triángulo dio lugar a una presencia Imperial de Teotihuacan que en los siglos VII al IX fue discutida por la compacta y creadora cultura Tolteca; en realidad lo que ocurrió fue una acumulación de varias culturas hasta cristalizarse en un horizonte clásico predominando un profundo teocrático uniéndose en dos ciudades Teotihuacan y Tula desde donde se irradió una influencia predominante a toda Meso América.

Desde el siglo VII al IX todos los grandes centros urbanos y ceremoniales que se habían perfilado en el horizonte se proyectaron hacia los Tolteca los cuales resumieron las tradiciones adquiridas convirtiéndolas en un óptimo grado de expresividad artística y creadora.

En 1168 tuvo destrucción la ciudad de Tula y el comienzo de la dispersión Tolteca que, por otro lado, implicó un aumento de su influencia hasta la peninsula de Yucatán; se supone que también fueron mucho mas allá, hacia Los Andes, estableciendo como era su costumbre bases culturales que fueron absorbidas por los invasores Nahuas una de cuyas tribus, la mexicana, conocida también con el nombre de Aztecas acabó imponiendo un dominio a través de un poder militar-religioso desde la ciudad de Tenochtitlan que fue fundada en 1325.

El espíritu y el sentido de la vida en esta cultura vienen dados por su figura central Quetzalcoatl, encarnación del bien y la sabiduría.

Artesanos especializados en la pluma es casi seguro que no eran aztecas, eran anteriores a estos, estaban organizados en gremios, no trabajaban para su propio consumo; lo hacían para los nobles y la corte pues estos solos podían utilizar finos mosaicos de plumas, brillantes colores que los artesanos cosían sobre tela o papel.

Estos objetos siempre despertaron la admiración de los españoles, los cuales conservaron de múltiples cosas sólo insignias, vestiduras, escudos, abanicos, en número menor de 12.


CULTURA OLMECA


 

Centros principales: Las Ventanas, Tres Zapotes, Cerro de las Mesas...

Acontecimientos históricos: alrededor del año 1000 a. C. aparecen establecidos a lo largo del istmo de Tehuantepec; seguidamente se diseminan por la costa de México. Entre los años 800 y 400 a. C. se produce el mayor desarrollo de su cultura la cual influyó en otras decisivamente, absorbiéndolas totalmente y que constituye el sustrato base de gran parte de las civilizaciones de América.

Arte e ideología: Época en Meso América, la cual se inicia en 1.500 a.C.; su final: 400 d.C.

Su mayor expresión: la escultura monumental, trabajada en bultos redondeados y bajo relieve, los cuales utilizaban para representar a los gobernantes, lo cual nos da una idea de sociedad jerarquizada. Los dirigentes Olmecas fueron representados por medio de colosales cabezas de piedra basálticas; el gran peso de cada pieza y el esfuerzo para trasladar estas moles 80 kilómetros nos demuestran sus dos clases sociales y el poder que ejercían sus gobernantes.

Gran relevancia obtuvieron los altares de piedra, en realidad tronos encontrados tanto en el área metropolitana como en la zona de influencia de Olmeca.

Se encuentran temas recurrentes que representan su visión del mundo, las divinidades y los rituales de este pueblo del Golfo de México. Uno es la representación de un pequeño hombre jaguar por medio de un adulto que lo carga en sus brazos, una deidad olmeca identificada con los dioses de la lluvia de gran tradición en la civilización mesoamericana; también se la utiliza como mito que delega la creación de la Humanidad en la cópula del jaguar con una mujer. Se encuentran en la Laguna de los Cerros y el Río Chiquito, también podemos encontrar la talla de guerreros lo que corrobora un tanto la teoría de sociedad violenta expandiéndose por esto mismo a Meso América.

Podemos encontrar jeroglíficos lo cual hace pensar en una sociedad avanzada sobre el resto. Sus pinturas murales imitan a ceremonias de la élite, con una figura principal sentada en el centro del altar.


 

Imágenes en el artículo (orden descendente): Busto quetzalcóatl en Teotihuacán, james. [CC-BY-2.5-es (http://creativecommons.org/licenses/by/2.5/es/deed.en)], via Wikimedia Commons | ToltecaChichimeca Chicomostoc, By Nanahuatzin at en.wikipedia (Transferred from en.wikipedia) [Public domain, GFDL (www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], from Wikimedia Commons | Cabeza olmeca, museo de San Andrés Tuxtla, By Gunnar Wolf (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

 


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