Rastros sobre el agua

Meretriz
La materia por el don irreverentemente sagrado.
No hay ecuación más exacta ni equitativa,
equilibrada,
el arte de vender la carne a cambio de lo que se necesita.
Prostitución, la doble mejilla de nuestra era,
la Juno eternizada falazmente,
la sabia proporción, la dorada alquimia.
Tal vez la única sabiduría humana, pergeñada a costa de los insufribles
abandonos, recíprocos.
Se ausenta de ella la lascivia, como el peculio de
la poesía, sin mácula la nombrada.
Hoy no sé escribirla.
Será que se me doblan las muñecas, o tal vez la columna, uniéndose consigo misma
hasta inmaterializarse sobre su propia corporeidad de ente convergente,
implosivo.
Y así,
ni olvidos obligados,
ni aves del paraíso pueblan los jardines de este palacio que ocupo,
redondo y bello, como el melocotón de agosto,
aunque hoy, al menos hoy, velada y aterciopeladamente invisible.
Cuando habitaba la entelequia del canon
repercutido, ni el manzano llegaba a dar frutos.
Se descomponían prematuramente sus flores aventadas por el levante,
deshaciéndose en confeti color rosado sus pétalos,
como si la naturaleza adivinase que,
ante dramaturgias y rocambolescas sinagogas de esparto,
ni el más feliz soplo de aire del dios logra convertir la piedra en ser vivo.
Como si el sol, ambivalente en las hojas de la encina, me avisara de que bajo la
codicia, las más humanas necesidades convierten a la dicha en vicio, en huera
parsimonia ante el amor por todas las cosas bellas,/
en desigual intercambio de humanidad
por emociones apócrifas,
bajo dogmas y tesis, fingidos estereotipos.
Como si el ser, nuestras serenas células, pudieran transponerse desde mis
entrañas a sus no matrices./
La vida por otros, como bella sin causa,
como olvido supremo del jardín de la alegría, como si yo pudiera olvidar lo que
fui y sigo siendo./
Meretriz.
© 2009 Sofía Serra - Revista Almiar (Margen Cero) ISSN 1695 - 4807 | Template by Alec Rust (Adaptación P. Martínez)