Diario
de un viajero
por
Víctor López Pérez-Fajardo

Los Volcanes para
El Filo de lo Imposible
(Norte de Chile)
27.02.1991
Salimos para el Licancabur, hay una zona de cactus muy bella, el desierto mas árido del mundo, compensado ampliamente por los potentes colores de los minerales que contienen sus cerros. Llegamos y montamos el campamento, la altura se hace notar rápido, estamos a 4.250 m. por mi altímetro, por la tarde Fidel, Laureano y yo salimos a reconocer la ruta de ascenso, en un momento dado nos separamos, yo tiro a la izquierda, ellos continúan un claro camino, remonto varios repechos y me encuentro en la falda del volcán, la ruta sería ir a tomar la ladera en ascendente, fácil, estoy a 4.550 m., nos voceamos y les oigo pero no les veo, así pues decido bajar después de decirlo. Se ve perfectamente una laguna verde caribe en el lado boliviano y los cerros cromados de oro y ocre contrastados con la blancura de los salares conforman un extraordinario escenario. Bajo y hacemos un recorrido de reconocimiento en el valle más bajo que era la antigua entrada hasta la falda con una altitud del campo base de 4.500 m. pero el camino está imposible. Además ambas zonas hacia Bolivia están minadas desde la época de los conflictos de fronteras. Cena y la noche es de fuertes dolores de cabeza, no duermo mucho y lógicamente sobresaltado. Fidel ha perdido los prismáticos.
28.02.1991
Desayuno 7,30 e iniciamos el acarreo a las 8.30. Tomamos el camino elegido por Fidel, tras remontar el primer repecho de piedras grandes y sueltas encima justo del campo base, atravesamos unas praderas (bueno más bien musgos y piedras) y vamos a pillar por un camino claro marcado con hitos los lomos de pedreras y pedreras que nos conducen a un vértice de un triángulo entre dos lomos bien definidos que conforman una canal. Allí, a los 5.000 m., dejaremos el acarreo de provisiones y gas. Además de ir muy, muy lento, me he sentido fatal, llegando el último junto con Laureano. Fidel, Toñín, Laure y Ramón suben los parapentes y las máquinas de filmación más arriba, nosotros protegemos las provisiones y Sebas, Satur y yo bajamos cortando directos a la canal y por ella nos situamos en los graderíos esteparios, 1 h. de bajada y 4 h. de subida. Ya ha llegado el resto del equipo, la tarde vuelve a estar repleta de molestias, tomo paracetamol, aspirinas, oaxil relax y más porque no tengo. La vida de campamento es agradable, pronto me meto en el saco y será otra noche de sobresaltos. ¡Ah!, en la subida encontramos los prismáticos.
01.03.1991
Llovió un poco en la noche y hay escarcha como la
mañana anterior, quizás 4º o 5º bajo cero, calor en el saco. Preparo la mochila
para la ascensión, mas en el desayuno se decide esperar a mañana por el cambio
del tiempo y quizás la imposibilidad de volar mañana. Se dedican todas las
primeras horas a filmar hinchados de parapente y sonido. Veo una pareja de
cóndores sobre el Licancabur. El tiempo está agradable y me siento mejor, tomo
fotos del equipo y las prácticas y a última hora hago un hinchado del biplaza
con Laureano, las carreras a esta altitud son agotadoras. Ayer hable con Cacho
(mi amigo chileno desde el ‘81) que lleva el apoyo logístico de vehículos, etc.
Y me dijo que Roberto, otro compañero chileno de escalada lo pasó muy mal en el
‘87 en Ojos del Salado (neumonía) y hacemos un recorrido a todos los conocidos
del Cuerpo de Socorro Andino con Guaton Villegas también aquí con nosotros.
Estoy escuchando Whayne Shorter y Milton
Nascimento en el personal, me encuentro bastante bien (tocando madera). Así pues
como las circunstancias más duras se pueden dar en los próximos días disfrutemos
de estas bondades.
02.03.1991

Es el día decidido para la ascensión, a las 10 h.
comenzamos, con la intención de comer en el depósito que hemos dejado en los
5.100 m. y continuar hasta los 5.400 m. donde será el vivaque. Así pues todo el
día es duro y trabajoso, aunque el paisaje atempera estas circunstancias, casi
todo el camino de altura es piedra sobre piedra. Nos metemos en el saco creo que
a las 7 de la tarde pues las condiciones climáticas cambian rápidamente. Me
siento jodido con la cabeza, primero nieva y nos medio cubrimos con un doble
techo, luego la noche se estrella y la luna casi llena nos baña con su luz.
Siempre me han encantado los cielos de Chile, más en estos momentos.
03.03.1991
A las 5 empezamos a funcionar, no ha hecho tanto
frío como esperaba, pero continúo con el dolor de cabeza, la verdad es que fuera
de esta dolencia físicamente respondo bien. Hacemos cumbre, es fantástico, el
lago dentro del cráter donde los lican antai hacían sus sacrificios a los
dioses. El orto, los cerros y el extraordinario desierto con las lagunas
bolivianas. Hacemos tiempo en cumbre y después comienzan los saltos. Primero
Laureano, espléndido, como no podía ser menos en el maestro, girando alrededor
del volcán, mas tarde Satur, todos los demás colaborando, filmando, sonido,
extendiendo los parapentes, al final Ramón. La comunicación por los talky
es fluida y nos van dando las tomas los de abajo. La salida de Ramón ya ha sido
con varios pelotazos por las térmicas, el sonido nos llega, Ramón ha entrado en
auto rotación, peligro, ha tenido una toma tremenda, descontrolada, parece que
el hombro roto. Comenzamos el descenso, voy con dos mochilas y eso se nota,
sobre todo en la última canal, menos mal que al final de ella me esperan Laure y
Víctor y me ayudan a llegar al campo base. Cerveza fría y reposición de fuerzas.
En los próximos días volaré con Laure en el biplaza desde el volcán Laskar,
siendo la primera vez que esto es realizado.
Revista Almiar (Madrid; España) / nº 37 / enero
2008
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